Apúntate a la Sororidad

Apúntate a la Sororidad

No se tu, pero a mi me gustan las ideas que nos muestran formas de encontrarnos en vez de dividirnos por pequeñeces, no sé, supongo que será mi naturaleza que me demuestra que mientras más somos, nos volvemos capaces de conseguir cosas maravillosas, por eso cuando escuché este término y me empapé un poco en su significado he pensado… ¡Es la hora, Apúntate a la Sororidad!

Aunque reconozco que durante muchísimos años sentí que no encajaba con facilidad en conversaciones y congregaciones de mujeres, con el paso del tiempo comprendí que quizás no estaba buscando de forma adecuada, y que tal como hay tantas mujeres con las que no congenio, también hay hombres con los que no me llevo bien, pero para mi satisfacción, también he podido encontrar un puñado de gente maravillosa (hombres y mujeres) con los que me llevo fenomenal.

La cuestión es que en líneas generales nunca he pensado que debamos dar la razón o avalar moralmente a nadie solo por complacencia social, es decir, como que si soy mujer y escucho a otra decir alguna locura con la que no estoy de acuerdo, no tengo por qué apoyarle sin más, o con cualquier otra persona solo por ser mi amigo, vecino, familiar o cualquier otros motivo de empatía, aunque ahora reconozco que da gusto recibir un poco de apoyo, aunque sea para demostrar afecto, ¿no crees?.

Esto es algo muy personal, pero sin duda da gusto sentirse parte de algo como cuando ves esas películas con chicos en las fraternidades en las que siendo muchas personas actúan como uno solo o como el subidón que te entra cuando eres hincha de algún deporte, vas al campo y puedes notar que medio campo está contigo… ¡Una maravilla!.

Pareciese que es algo que se les da muy bien a los hombres, aquello de sentirse parte de algo o alguien y querer darlo todo por ello, pero es que si lo piensas las mujeres crecemos con ese sentimiento de competencia solo contra otras mujeres, que si es más guapa, que si es más lista o que tiene el novio más guapo, chorradas que vemos continuamente en todos los referentes sociales, que inevitablemente van dejando huella en nuestro carácter.

Y te preguntas pero ¿Por qué?, por qué tenemos odiarnos entre mujeres, competir, cuando es mejor unirnos y luchar por objetivos conjuntos, pues ciertamente hay quienes lo atribuyen a “nuestra forma de ser” o “nuestra genética” pero también hay quienes afirman que esto no es más que otra treta del patriarcado para impulsar aquello del “divide y vencerás”.

A mi modo de ver las cosas, está claro que hay un componente social que nos impulsa a ser más compresivas con los hombres que con otras mujeres, así como cuando nos metemos con el peinado de “La Merkel” pero nos “encandila” las “maneras desaliñadas” del “Iglesias”, raro ¿no?.

Aunque hay luz en camino pues las nuevas generaciones de mujeres ya no son como solían describirnos a las mujeres, sumisas, emotivas, conflictivas y demás “características” “típicas de las mujeres”, porque les estamos inculcando en igualdad.

Lo importante es que sin necesidad de nominar enemigos reales o ficticios, ahora tenemos una maravillosa oportunidad de actuar, de ¡Unirnos! Pero no en “fraternidad” sino en “Sororidad” y esto ¿cómo se come?, pues te lo cuento.

Qué es la Sororidad

Según mujerpalabra.net:

La palabra sororidad se deriva de la hermandad entre mujeres, el percibirse como iguales que pueden aliarse, compartir y, sobre todo, cambiar su realidad debido a que todas, de diversas maneras, hemos experimentado la opresión. De acuerdo con Marcela Lagarde, en un texto sobre cultura feminista, las francesas, como Gisele Halimi, llaman a esta nueva relación entre las mujeres sororité, del latín sor, cuyo significado es hermana. Las italianas dicen sororitá, y las feminista de habla inglesa la llaman sisterhood

Así que ahora tenemos la oportunidad de unirnos, solo por el hecho de ser mujeres (bueno y antes también), y tú me dirás, “y ahora que hacemos con la típica señora que odia el aborto, el sexo y las libertades femeninas, también con ella debemos sororizarnos”… bueno… pues yo diría que sí, seguro que hasta con esta señora tenemos cosas en común y siempre es mejor hablar de las cosas que nos unen que de las que nos separan, ¿no crees?.

Aunque en resumidas cuentas la idea no es eliminar la competitividad, ya que eso nos hace fuertes, sino tratar de ser menos quisquillosas con otras mujeres, personalmente te dejo una idea que me está funcionando genial, piensa un poco si ese comentario que le vas a hacer a tu amiga o esa mujer en la parada del bus, se la harías a un chico, te aseguro que nos libraremos de “muchas”… como meternos con el atuendo, el peinado, el maquillaje, el peso y otras frivolidades, de esa maravillosa mujer que tenemos el gusto de conocer, aunque si practicas mucho este ejercicio notarás que poco a poco podrás escapar de muchos jardines en los que nos metemos sin necesidad, ¡créeme!. Y eso también es Sororidad.

Por qué tenemos que exigirnos más a nosotras mismas, de lo que le exigimos a los chicos, eso no es solo una falta de sororidad sino también de igual, así que piénsalo y a partir de ahora ¡Sororízate!.

Puede ser un muy peliagudo, esto de unificarnos entre mujeres pero cada día es más normal, así que no nos queda otra que adaptarnos y sororizarnos, seguro que nos  ayuda a ser mejores y más fuertes, ¿no crees?. Como siempre espero tus comentarios y a ti en nuestro próximo viaje por los sentidos.

by LamaquinistaX

De Murcia para el Mundo

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