El Poder de la Manada

El Poder de la Manada

La primera vez que le escuche este concepto al Encantador de Perros me pareció fascinante y desde entonces, no paro de notar lo bien que encaja este concepto entre los seres humanos, solemos comportarnos de una manera cuando estamos solos y de otra cuando estamos en grupo, esta forma de actuar es extensible a nuestra vida sexual, de ahí viene El Poder de la Manada.

Para los que no tengan ni idea de quién es el Encantador de Perros o Dog Whisperer, Cesar Millán, es una especie de domador de perros, que ha tenido la “innovadora idea” de observar, comprender y formar parte de la idiosincrasia de los perros, para conseguir que hagan lo que nosotros queremos, en vez de golpearles, gritarles o electrocutarles…

La cuestión es que una de las técnicas que él utiliza, consiste en sumergir un “perro malo” con un grupo de “perros buenos” para saber que le ocurre y/o para conseguir que El Poder de la Manada consiga convertir al llamado perro malo en bueno, con buenos ejemplos y uno que otro “aviso forzoso o gruñidos” por parte de los perros buenos para que el malo entre por el redil.

Nada muy violento, incluso el mismo Millán, asegura que es más un ejercicio psicológico que algo físico, pero en la mayoría de  los casos termina siendo muy efectivo.

En los seres humanos también lo tenemos y lo usamos con regularidad, ¿no me crees? Que me dices de esos días en los que no tienes ganas de salir y te llaman tus amigos y te dicen “o vienes o vamos a buscarte” y vas, o cuando tenemos a un niño/a que no quiere hacer algo y le decimos, “ves, todos tus amigüitos lo están haciendo, Anímate” y lo hace….

Esto por no nombrar esa mano invisible que nos indica cómo vestir, qué usar, a dónde viajar, qué comer, etc, llamado moda o tendencias, que en muchos casos consigue “uniformar” a muchos en un standar de vida, sin pensar mucho en si nos gusta o no, pero formamos parte.

En el caso  de nuestra sexualidad no puede faltar el “no me digas que no has probado hacer tal o cual cosa”, o el típico, “Cari, mi amiga me dijo que probó (tal o cual) y que es genial, ¿probamos?“.

El sexo anal, swinguer, el uso de juguetes eróticos, son solo algunas de las cosas que están más “de moda”, da igual cómo les llamemos para suavizarlos, modas, tendencias o novedad… todo, forma parte de esa fuerza poderosa que nos empuja a formar parte de un todo, El Poder de la Manada.

Seguro que a ti, también te parece que te has quedado en el siglo pasado, si  aún no has llevado a tu pareja a darle un “revolcón” en un coche o en un sitio público, si no tienes un vibrador y si no eres multiorgasmica, si no vas deseosa de sexo constantemente o si no sabes lo que es el sexting, pero recuerda que la única con voz y voto para decidir qué es lo “normal” en tu vida sexual eres tú, no siempre la manada nos lleva a ser feliz.

Con frecuencia nos vemos arrastrados a hacer, ser, incluso a sentir de determinada manera, solo para formar parte, para no ser los raritos, cuando la vida es mucho más sencilla que eso, consiste en respirar e intentar ser feliz durante más tiempo de los que estamos tristes, haciendo el menor daño posible a los demás (o ninguno, aunque eso es muy complicado).

¿Por qué  es positivo para nosotros El Poder de la Manada?

No todo es negativo, al igual que en el caso de la manada de Millán, formar parte nos ayuda a mejorar, a encajar en una familia, a aprender a ser mejores, solo que como siempre debemos decidir dónde está esa manada que nos va hacer bien y no irnos a la primera que encontremos dejándonos  llevar a donde quiera que nos lleve.

Aceptamos y nos adaptamos a la manada por una cuestión de supervivencia, estamos programados a seguir “al motón”, cómo cuando suena un disparo y todos corren en bandada en la misma dirección, dicen que viene de la época en la que aún teníamos depredadores, cuando actuábamos cómo cualquier gacela que huye ante el peligro.

También porque es la forma en la que aprendemos, viendo e imitando, así que digamos que es un hábito difícil de abandonar y que en muchos casos nos es de mucha utilidad, como cuando entras en un baño y no eres capaz de descubrir cómo hacer que salga agua o jabón en el lavabo y disimuladamente miramos a la de al lado que parece haber tenido más suerte. Sí, a todas nos ha pasado… ;)

Tomar conciencia y mantener el equilibrio son dos de los mantras que repito una y otra vez en este blog. Y en este caso, vuelvo a hacerlo porque imitar siempre y/o a todos puede traernos problemas pero aislarnos también.

Será por eso que asistir a una orgía es el sueño erótico recurrente de tanta gente, dejarte llevar por toda esa pasión, ese deseo concentrado, tanta desinhibición como posibilidades, reunidas en un solo espacio que te promete placer a tutiplén, es lo que tienen las fantasías sexuales, son excéntricas, prohibitivas, complejas, como la vida misma.

Cabría preguntarse, si somos más nosotros mismo cuando estamos en grupo, ahí siendo el rey de la fiesta, la alegría de huerta o el equilibrado Pepito Grillo, o si somos más cómo cuando estamos a solas, ¿tú qué crees?. Como siempre espero tus comentarios y a ti en nuestro próximo viaje.

by LamaquinistaX

De Murcia para el Mundo

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