En el Feminismo Cabemos Todas

En el Feminismo Cabemos Todas

Hace mucho tiempo que leo sobre el feminismo y lo que es más difícil, que intento cambiar mis pensamientos y mis acciones encaminados en este sentido, porque el feminismo no es solo una teoría sino una forma de ver la vida, pero el problema surge cuando cada quien quiere “expresar” su perspectiva sobre ello, el cómo debemos ser al sentirnos feministas, parece que hay quien duda que En el Feminismo Cabemos Todas.

Que si eres musulmana, que si tienes hijos y dejas tu trabajo para cuidar de ellos, que si te prostituyes (por voluntad propia), que si tu deseo es ser ama de casa… pues, ya no eres feminista. Pero éstas son solo unas pocas, entre tantas “restricciones” que nos autoimponemos como mujeres a la hora de hablar de igualdad, parece contradictorio, ¿no crees?.

Parece que hay personas (hombres y también mujeres) que consideran que para ser feminista hay que trabajar (si es un trabajo considerado de “hombres”, mejor), tener muchas amigas, dejar a los hombres en un segundo plano y no depender ni necesitar de nada, ni nadie…

Cuando realmente este pensamiento nos devuelve a la soledad, a ese estado del que partimos, cuando eran otros los que decidían lo que teníamos que hacer o pensar, es de ahí de donde queremos salir, por esto hoy te traigo un refrescamiento sobre lo que es el feminismo y también un poquito de mi concepción (que es perfectamente debatible), esperando que nos ayude a salir de esta absurda confrontación.

El feminismo es una línea de pensamiento que aunque ciertamente trascurrió a través de una época en la que se buscaba solo la liberación de la mujer de la opresión social por el hombre, cosa que al parecer al menos un poco superada (en algunos países claro), y en la actualidad a desembocado en un ideal que persigue la igualdad entre hombres y mujeres, buscamos la posibilidad de que entendernos en igualdad de condiciones.

Pero una extraña tendencia del pensamiento humano, ha llevado a pensar que debemos igualarnos hacia lo malo, es decir, el típico “no llores que eres un hombre” (entre otros clichés negativos) que ahora queremos adoptar las mujeres, cuando realmente deberíamos buscar adoptar lo mejor de cada género para igualarnos en positivo, no en lo negativo.

Por qué íbamos todos a querer ser menos emotivos, expresivos, comunicativos, creativos o románticos, si es eso lo que nos humaniza, lo que nos ayuda a empatizar y ser mejores personas, por qué querrían algunos hombres bajarse el sueldo para solidarizarse con las mujeres cuando deberíamos todos tener sueldos más altos y acordes a nuestra labor, por qué querríamos abandonar las labores familiares, espirituales o sociales en favor de nuestra vida profesional como históricamente lo han hecho los hombres, cuando podríamos tratar, todos, de conciliar.

El feminismo no pretende arrastrarnos a todos a una cadena de montaje, sino que todos podamos tener la libertad de elegir lo que hacemos, decimos y pensamos, siempre y cuando nuestra libertad no vulnere los derechos de los demás, como siempre digo en este espacio, lo ideal, es alcanzar el equilibrio.

Que los hombres puedan llorar, criar a los hijos, destacar en áreas hasta ahora dedicadas a las mujeres y viceversa, que finalmente podamos ver a las personas como lo que somos… solo personas, no evaluarlas o juzgarlas por su color, raza, aspecto o género.

O es que las experiencia no nos ha demostrado que las mujeres pueden ser líderes autoritarias y sin aparentes sentimientos, así como los hombres pueden ser extremadamente sensibles y frágiles, todo eso que pensábamos creer sobre cómo debe ser una mujer solo por el hecho de serlo o un hombre, está cambiando, hagamos que sea para mejor.

Creo que no debemos intentar de darle lecciones de moral a esas mujeres cuya decisión propia y libre les lleva a ser felices, aunque no compartamos su forma de ser feliz, porque da igual, a qué religión pertenezcas, con quién decidas emparejarte, si trabajas dentro o fuera de casa, por quienes pienso que debemos preocuparnos es por esa inmensa cantidad de mujeres que no tienen elección, por esas que continúan siendo obligadas a ser o hacer cosas que no quieren.

En nombre de esas mujeres que aún hoy continúan oprimidas, por ellas tenemos que luchar, para que sean quienes sean sus opresores, consigan ser neutralizados y para que ellas, aún después de sus malas experiencias, consigan encontrar la paz y la felicidad que merecen, porque de eso trata la vida, no de tener más poder o dinero, sino de conseguir ser feliz, ¿no crees?. Como siempre espero tus comentarios y a ti en nuestro viaje por los sentidos.

by LamaquinistaX

De Murcia para el Mundo

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