El Último Adiós

El último Adiós

Hay algo poético en la muerte, puede que sea ese halo de misterio que siempre se nos han vendido o simplemente la ignorancia sobre lo que hay después, en “el más allá“… pero es de los pocos procesos naturales que estamos obligados a vivir y seguimos sin comprenderlo a ciencia cierta, será por eso que siempre se nos hace difícil dar El Último Adiós.

Ya sabemos que todas las relaciones son complicadas, forman parte de nuestra vida, en ellas invertimos tiempo, sentimientos y esfuerzos, que por lo general vemos retribuidos con lo que es o lo que creemos que es lo mismo por otra persona.

Esta ecuación resulta exactamente igual para un familiar, que para una amante, amigo o compañero de trabajo, solo va a cambiar la intensidad del afecto, es por esto que cuando los perdemos, nos sentimos afectados proporcionalmente a lo que hayamos invertido.

Todos sabemos que son 5 los estadios del duelo o la pena, y que a pesar de que cada cabeza es mundo, muy pocas nos eximen de pasar por cada una de ellas, este proceso aunque pueda parecer cruel y doloroso nos ayudará a sobrellevar y superar el dolor adecuadamente.

Puede parecer cierto que sea imposible comparar la perdida de terminar la relación con un “noviete”, a un divorcio o la muerte de un ser querido pero la verdad es que nuestro cerebro lo atiende de formas similares, en todos los casos nos sentimos afectados y podemos asumirlo mejor o peor, por esto es importante conocer y dominar las 5 etapas del duelo.

Las Etapas del Duelo

1.-Negación

Es aquella en la que, o bien nos sentimos como si la situación “no hubiese ocurrido” o simplemente actuamos como tal, suele ocurrir que el doliente actúa como si nada hubiese ocurrido.

2.- Ira

Es el momento en el que caemos en cuenta que el final ha llegado y decidimos repartir culpas a todos, al que se va, a los que nos rodean, incluso a nosotros mismos, o bien nos inclinamos hacia la frustración que nos produce no haber podido hacer más para evitar dicha situación.

3.- Negociación

Suele caracterizarse por el momento en el que acudimos a algo divino, o en el ofrecemos cualquier cosa que esté a nuestro alcance para que evitar algo que sin duda ya ha ocurrido y/o es inevitable.

4.- Depresión

Cuando descubrimos que es irremediable y que no hay nada que hacer, que debemos aceptar el hecho por doloroso que sea, momento en que podemos sentir todos los síntomas de la depresión clínica pero sin serlo, es solo una etapa más que nuestro cerebro puede superar.

5.- Aceptación

Es quizás el momento más bonito, la recuperación, la hora de aceptar que “esto” ha ocurrido y no tiene vuelta atrás, cuando pensamos aquello de “dejarle ir”, atesorando lo buenos recuerdos y aprendiendo de los malos, porque de eso tratan las relaciones entre personas, de vivir, de aprender, de amar…

Sabemos que esas personas que han tocado nuestro corazón siempre permanecerán ahí, aunque algunas distancias resulten crueles e interminables, con el tiempo, descubrimos que simplemente están, y que aceptarlas, pero sobre todo que son mejor que la otra opción, que suele ser, vivir resentidos y frustrados.

Lo bonito de la muerte es que nos llena de perspectiva, nos enseña que realmente nos hay nada tan importante como un momentos de calidad, una sonrisa, un apretón de manos con sentimiento o un buen abrazo, porque al final eso es lo que echas de menos, no es el dinero, ni los bienes, ni las peleas, sino el amor, eso es lo que queda.

Deseando infructuosamente que nadie tenga nunca que pasar por el dolor de perder un ser querido, sobre todo cuando es de los MÁS QUERIDOS, dejo estas palabras que salen de los más profundo de mi alma porque esta vez me ha tocado a mí, pero sin duda a todos nos toca alguna vez. Como siempre espero tus comentarios y a ti en nuestro viaje por los sentidos.

Dedicado a Mi Padre, el hombre más maravilloso de la tierra y ahora del infinito…

Viviendo con un Extraño

Viviendo con un Extraño

Si lo analizas detenidamente y sin ganas de juzgar a nadie, tiene que ser complejo ser familiar o conocido de un delincuente, entiéndase en esta palabra en toda la extensión de la palabra, es decir, incluyendo a todas esas personas que infringen la ley, ya sea por dar positivo en el alcoholímetro, por maltratar a su mujer durante años sin que te dieses cuenta o que de pronto descubras que es un terrorista, imagino que todos a su alrededor deben quedarse con la sensación de haber estado Viviendo con un Extraño.

Creo que ya hacía tiempo que no sacaba a pasear a mi vena reflexiva, pero durante un momento cotidiano, viendo las noticias, caí en cuenta de lo que debe ser, sentir que has estado Viviendo con un Extraño, ver que de pronto esa persona que tu conoces de cerca, incluso que es tu familiar, salta a la opinión pública como un monstruo.

Lo pensé al ver los más recientes hechos terroristas, pero si lo analizas, podrás ver el paralelismo con tantos otros delincuentes que dejan a todos totalmente sorprendidos al descubrirse su lado oscuro, imagina la culpa que debe invadir a esas personas cercanas y familiares al pensar que no se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo, pensar que ellos quizás pudieron hacer algo para desencadenarlo o que podrían haberlo impedido.

Por otro lado parece complejo no plantearte las posibilidades que tenemos todos de tener a algún otro monstruo a nuestros alrededor, será ese hombre tan majo un posible asesino, un estafador, un maltratador… o quizás ese chico/a tan discreto sea el creador de la próxima matanza del cole.

Está claro que vivir siempre en zozobra y desconfianza, realmente no es vida, pero a lo mejor si nos involucramos un poco más en nuestra sociedad, podamos ayudar, porque si bien es cierto todos estos delincuentes parecían personas “tan normales” y muy posiblemente lo eran, también es cierto que todos dejamos pistas de lo que somos, buscamos ayuda cuando la necesitamos y si nadie se preocupa por descubrir y ayudar a las personas de nuestro entorno, quizás todos, como sociedad, somos culpables de estos monstruos.

Por permitir que el vecino se radicalice sin escuchar otra versión de la realidad que le incluya en la sociedad, que le aprecie y que le haga sentir que ayudar a los demás es mejor que aleccionarles con actos radicales, o que nuestra “hermana” aguante el maltrato de su pareja sola, cuando debería saber que tiene a donde ir si quiere escapar, demostrarle que tiene gente a su alrededor, capaces de verla tal y cómo es, valiente, grande, maravillosa y que una persona que no es capaz de verlo, simplemente no merece estar a su lado, o que ese político que ganando 3000 € de sueldo de pronto aparezca con coche, casa, yate y demás, le ayudemos a preguntarse de dónde sale eso, qué consecuencias tiene para él y para las personas por las que se supone debía luchar, pedir explicaciones, ayudarle a que sienta vergüenza, demostrarle que lo que hace está mal. No solo mirar hacia otro lado.

Porque nos pasamos la vida preocupados solo por nosotros mismos, de surgir, pendientes de no “ofender a nadie” solo por preguntarle sobre su vida y no es que esté mal pensar en nosotros mismos, pero sin duda tenemos que preguntarnos, ¿qué es lo que estamos haciendo mal? ¿Por qué no dejan de surgir monstruos por todos lados? Y sin importar raza, credo, genero, posición política o nacionalidad.

Hay Esperanza

Quizás ser positivos sea una visión obligada, ya que tanto estrés por pensar que algo puede ocurrirte a ti o a los tuyos, no es sano para nadie, pero ver el lado bueno también es una realidad, porque siendo honestos, por cada monstruo en el mundo, existimos miles de personas buenas, capaces de hacer de este mundo un lugar mejor, encargados de cambiar de las cosas y puestos a ello.

Ponernos en lo peor tampoco es la solución, como decía el sabio, “por los problemas no hay que preocuparse, sino Ocuparse”, por esto tenemos que confiar que poco a poco “los buenos” consigamos ir depurando la sociedad, evitando que sea la ira, el miedo y la venganza, las que dominen la escena.

Ojalá que ahora cuando veas las noticias, no te apresures a juzgar y condenar a todos por igual, seguro que las personas que ahora se ven junto al “monstruo” están tan sorprendidas como tú, pensado, “he estado Viviendo con un Extraño” y aunque le haya puesto a todos mis “monstruos de ejemplo” el género masculino, tu y yo sabemos que también hay mujeres porque cómo decía, hacer una atrocidades no responde al género.

Ahora es tu turno, ¿dime qué opinas? ¿Cómo crees que actuarías si por desgracia te vieses inmerso en una de estas historias de terror? Como siempre espero tus comentarios y a ti en nuestro próximo viaje por los sentidos.