La Magia del Perdón

La magia del perdón

Nos pasamos la vida pensando que todo lo que hacemos tiene una repercusión, un culpable y una víctima, de manera implacable pasamos de ser el triste receptor de un agravio para convertirnos en juez, jurado y verdugo de una sentencia que obliga al “pecador” a pagar todo aquello que consideremos oportuno, sin tan siquiera tener en cuenta La Magia del Perdón.

Es un tema recurrente en las relaciones humanas, incluidas las relaciones de pareja y no importa el tamaño del agravio,  en todos los casos pasamos por dos fases, la primera,  la rabia y/o indignación de haber descubierto el pastel, de sentirnos engañados, enfadados y victimas.

En la segunda descubrimos el poder, de infundir culpa, de la superioridad moral, de mantener en vilo al otro por conseguir nuestro perdón, a menudo ese poder nos embriaga y llegamos a convertirnos en verdaderos monstruos, llenos de resentimientos, dudas y conflictos, incapaces de dejar de pensar en el problema, machacando al agraviante, forzando la situación.

El perdón es una herramienta de vida no solo para quien agravia; también para el agraviado, ya que mientras mantenemos a esa otra persona en vilo, esperando a que demos nuestro veredicto de cómo puede hacer para finalmente enmendar su error, nosotros también estamos perdiendo algo muy importante para nosotros. La Paz.

La Diferencia entre Perdonar y Recaer

A menudo el conflicto que surge en nuestras cabezas es, ¿si perdono, volveré a caer? Y ciertamente es muy acertado, porque también muchos creen que disculpar un agravio es dar permiso a que vuelva a cometerse. Pero no.

En general siempre digo, que para jugar a cualquier juego es importante que los implicados conozcan bien las reglas de ese juego, puede parecer de sentido común, pero lo cierto es que no, entre otros motivos, porque las cosas no tienen por qué significar lo mismo para unos que para otros, pero las reglas previas SI, que son iguales para todos.

Y aunque amar o relacionarse no es un juego, plantear de antemano o a medida que se vayan requiriendo ciertas normas de convivencia son muy importantes, yo diría que necesarias en cualquier relación.

Por esto mi recomendación es, perdona, si quieres claro, pero deja bien clarito tu postura ante el tema, había pensado en poner algunos ejemplos pero lo cierto es que este “consejo” es aplicable a cualquier cosa.

Da igual que te pongan los cuernos, que se le olvide el aniversario o que se deje los calzoncillos abandonados en el salón, la potencia de tu enfado ante el agravio la defines tú, lo importante es encontrar la manera de liberarte de ese peso que conlleva estar enfadada o con la tensión de definir que es aquello que puede resarcir dicho “mal”, si es que crees que tiene solución, claro.

Siempre buscando alguna garantía de que no volverá ocurrir, porque se puede ser indulgente, querer vivir en paz y otra que vean la cara de idiota, ¿verdad?

El perdonar, en sí, se refiere a olvidar el dolor, a conjurar el agravio pero no tiene por qué estar directamente relacionado con continuar en la misma senda, es decir, si le prestas algo a alguien y te lo devuelve roto, puedes perdonarle, olvidar dicho objeto, pero no es necesario que vuelvas a prestarle nada si no quieres.

Autoperdonarse

Muchas veces con quien más enfadados nos quedamos es con nosotros mismos, ya sea por haber caído cómo tontos o por no saber qué hacer ante la situación, lo que me hace recordar lo que dicen los budistas, que aquello que más criticamos y lo que más nos enfada de los demás son nuestros propios errores.

Todo lo que te molesta de otros seres es solo una proyección de lo que no has resuelto de ti mismo.Buda

Cómo todo en el mundo budista, esto es bastante profundo y confuso, requiere una interpretación personal para darle sentido, así que no voy a quitarte mérito de desenmarañarlo. ;)

Así que encuentra la manera de perdonarte, de olvidar el tema, conservando el aprendizaje, ese es tuyo, te lo has ganado pero dejando atrás la pena, la rabia y el dolor. Ya sé que escribirlo es fácil y hacerlo es complicado, pero no es imposible, solo hay que hallar el modo.

La cuestión está en descubrir La Magia del Perdón, ya sea que necesites mandar a la mierda a quien sea o que decidas continuar creciendo en tu relación (la que sea), perdona, a ti y a los demás, que ya tendrás tiempo de crear distancias o barreras emocionales si son necesarias, pero tú,  no dejes pasar la oportunidad de sentirte bien, en paz y a gusto.

Que no hay nada como estar en paz con una misma, sentir que todo te resbala que realmente nada externo puede dañarte, solo aquello que permites que ocurra, tomar las riendas de tu felicidad. ¡Vive!. Para eso estamos ¿no? Como siempre espero tus comentarios y a ti en nuestro próximo viaje.